- Escrito por Redacción Camarinas.eu Redacción Camarinas.eu
- Categoría: Cultura Cultura
- Created: 30 Mai 2012 30 Mai 2012

O autor camariñán Alberto Lorenzo, creador e protagonista do blog "O espello de Shion" , séguenos sorprendendo semana tras semana cas suas publicacións. Se fai uns días dende camarinas.eu dábamola nova da primeira parte do seu último traballo "Los 28, mi espejo en el cielo", esta semana témola gran satisfación de poder deleitarvos ca segunda parte da mesma. Unha segunda parte que ninguén se debería perder. A continuación deixámosvos cunha pequena introducción de esta segunda parte do seu novo relato, así como o link da mesma, esperando firmemente que sea do agrado de todos vós:
{xtypo_quote}“No recuerdo un momento de mi vida en el que pisara Pontevedra y no me invadiera la felicidad. ¿La gran culpable de ello? Alba, la chica con la que tiempo atrás pasaba los fines de semana, y de la que llegué a enamorarme. Enamorarme, sí. Supe lo mucho que la quería en el momento en que la cuestión física perdió toda importancia. Me importaba muy poco que el tamaño de su culo hubiera aumentado hasta límites insospechados con el paso de los años, o que últimamente le diera por vestirse con los modelitos más horteras que uno se pudiera imaginar. Yo siempre la veía preciosa.
Ni yo mismo llegaba a entenderlo en ciertos momentos. Simplemente lo sentía así. Conocía lo peor de ella y no me importaba. Sus constantes cambios de humor, el sonido atronador de sus ronquidos, su frialdad a la hora de mostrar cualquier tipo de afecto hacia los demás... todo. Nada de ella conseguía llegar a molestarme. Y es que, por aquel entonces, solo el hecho de poder tenerla a mi lado ya me bastaba para ser feliz.
Es una realidad que gran parte de culpa de que hubiera aceptado aquel trabajo en Pontevedra era a causa de Alba. De hecho, fue ella la primera persona a quién telefoneaba para contarle la noticia de mi cambio de residencia. En el momento en que escuché su voz a través del pequeño altavoz del teléfono móvil no pude más que sentir un enorme escalofrío recorriéndome todo el cuerpo. Estaba claro que aún sentía algo por ella, lo supe al instante. Después de un rato conversando, finalmente nos poníamos de acuerdo para vernos la noche de mi llegada. El plan elegido para ello era una cena en grupo con su posterior sucesión de copas.”{/xtypo_quote}

Comentarios
Suscrición de novas RSS pra comentarios desta entrada.